Entrevista con Luciano

 

Luciano Di Napoli

El sueño de volverse músico

 

Un pianista está a menudo un poco en la sombra. Le vemos de espaldas o de lado y en la televisión, enseñan sus manos. Debe moldearse con los estados del alma y la voz de aquéllos que acompaña. Aquí está el trayecto de el que, en cada concierto, da la primera nota a Nana.

DE TÚNEZ HASTA EL MEDIODÍA FRANCÉS

Luciano Di Napoli nació el 12 de agosto de 1954 en Sfax, en Túnez. Su padre era conductor de locomotoras y su madre, secretaria. Ambos son hijos de inmigrantes italianos naturalizados Franceses. Cuando la guerra de la independencia de Argelia estalló, muchos Europeos instalados en África del Norte debían regresar sobre el viejo continente. Así pues, en 1960, un barco los lleva hasta Marsella donde permanecen en un campo de refugiados durante tres meses, antes de instalarse en la casa de sus padres en Toulon, el tiempo necesario para conseguir trabajo. Pero el contexto es difícil. La guerra de Argelia fue una derrota para Francia; el servicio militar era obligatorio y muchos perdieron familiares. En poco tiempo, debe acoger a un gran número de refugiados con su acento y su modo de vida un poco diferente.

Luciano que tiene seis años se acuerda vagamente de esta época. Lo que le señala más, es el estallido de la familia a las cuatro esquinas de Francia y por supuesto el cambio del clima. Dado su nombre y sus orígenes, debe aprender a vivir con las reflexiones y las actitudes teñidas de racismo por parte de sus compañeros de clase, y también de algunos profesores. Con el tiempo, las tensiones se redujeron y vive bellos años con su familia en Narbonne en Aude. La casa está siempre llena de invitados y le gusta mucho hacer la fiesta con la familia y los amigos. Se baila y siempre hay música de fondo.

EL DESEO DE SER MÚSICO

Desde siempre, Luciano quiere ser músico y es atraído por los instrumentos. A la edad de siete años, pide a sus padres de inscribirle en el conservatorio. Dado que los cursos son gratis, se concede su deseo. Al principio, sus padres alquilan los instrumentos. Luego, cuando ven que trabaja bien, le ofrecen una trompeta que considera como uno de sus más bonitos regalos de Navidad. Permanecerá en el conservatorio hasta 1972 dónde estudiará el solfeo, la trompeta, el piano y el órgano litúrgico.

A partir de los doce años de edad, Luciano comienza a participar en concursos. Obtiene primeramente un primer precio como trompetista y tres otros como pianista. A pesar de sus rentas modestas, sus padres le ayudan mucho moralmente y también materialmente, sobre todo, comprando a crédito todos los instrumentos que necesita. El primer año, repite sus ejercicios de piano en casa de una vecina y luego sus padres le compran uno.

PRINCIPIOS EN EL OFICIO

Sus dos hermanos son músicos. Jean-Claude toca bajo y Antoine batería. En 1968, deciden formar un grupo. Luciano se une a ellos y el trío comienza a actuar en bailes y a acompañar los cantantes regionales. Los hermanos Di Napoli tocan y cantan música popular y rock de los grupos de moda como Chicago Transit, Blood Sweat & Tears y Queen.

Tres años más tarde, el ejército los separa. Luciano, entonces de diecisiete años de edad, se une a la orquesta de baile de André Bermond, que actúa en los festivales de Aude, Gard y de Herault. El conjunto anda muy bien y le permite ganar un poco de dinero.

Sus padres siguen animándole. Sin embargo, su madre le dice que no es un oficio. Prosigue entonces sus estudios en una escuela privada de Narbonne, de 1970 a 1972, dónde obtendrá un Certificado de Estudios Profesionales en contabilidad. Pero siente que no está hecho para esto y no se ve pasar toda su vida en una oficina. Después de haberse ausentado durante todo el año 1974 para hacer su servicio militar, Luciano sigue tocando en distintos grupos profesionales. Paralelamente, decide consagrarse al piano. Para perfeccionar su formación, toma cursos privados y se ejerce seis horas por día durante tres años. Luciano le gusta apasionadamente la música y su perseverencia le lleva toda la oportunidad para conseguir. Se hace contactos que le abren puertas y le permiten de vivir de su Arte. Muy rápidamente, es reconocido por los directores de orquesta como teniendo una buena facilidad de adaptación.

DE HALLYDAY A SARDOU

A partir de 1980, la carrera de Luciano toma un viraje decisivo. Conoció a Johnny Hallyday, la estrella más grande de Francia, que le hace pasar una audición, ya que desea trabajar con nuevos músicos. La semana siguiente, Luciano se encuentra en el talk show de Michel Drucker, luego en gira. Toca el piano, el órgano y el sintetizador. Es como un sueño de actuar en salas de 6.000 personas. Johnny renueva su equipo a cada año, pero le conserva.


En 1984, Luciano vuelva instalarse en el Mediodía francés. Sigue frecuentando con numerosos músicos que le ayudan a proseguir en el universo musical. Tiene la oportunidad de integrar el conjunto de René Coll, la orquesta oficial de Michel Sardou. Hasta 1988, participa en las giras, en los discos y en las actuaciones de televisión tocando sobre todo el sintetizador. Es una oportunidad para Luciano de poder progresar esta vez con el rival más serio de Hallyday.

CON HERBERT Y NANA

A partir de 1988, Luciano se convierte en el acompañante de Herbert Léonard. Ambos se conocieron en una gira de verano del Podium Europe N°1 y desde entonces, son amigos. Para Herbert, toca el piano, el sintetizador y se encarga de los arreglos. Juntos, graban algunos álbumes y hacen varias giras en Europa y en Québec.


En paralelo, comienza a trabajar con Nana Mouskouri. Desde el principio, una bella complicidad se crea entre ellos. Con ella, Luciano se entera del rigor y de la disiplina en el escenario y en el estudio. Descubre todas las músicas del mundo y tiene la oportunidad de frecuentar grandes músicos. Gracias a ella, considera haber aprendido de nuevo su oficio. Por su parte Nana afirma que Luciano es el hombre de su vida para la música. Desde dos decenios, actuaron en una cuarentena de países.

EL HOMBRE DETRÁS DEL PIANISTA

Luciano se define como un hombre que le gusta su oficio y que vive normalmente con su familia y sus amigos. Intenta de ser honrado, de respetar los demás, de tener un espíritu de equipo, en realidad simplemente de ser sociable. Su filosofía de la vida, es gozar al máximo del momento presente.

Su pasatiempo favorito, es por supuesto la música. Escucha todas las novedades, tanto el jazz, el rock, la variedad como el clásico. No practica deportes, pero adora seguir el fútbol y el rugby por la tele. De vez en cuando va a los estadios para ver partidos, en particular, en Roland-Garros para los Internacionales de Francia.

Luciano está casado con Marie-Claude. Tienen dos hijas, Charlotte y Fannie y cinco nietos. El Mediodía francés representa para él toda su infancia, su adolescencia y el período en que aspiraba y trabajaba para ser el que es hoy. Pasa todas sus vacaciones allí, ya que su familia y la de su esposa vive aún allí.

Con la perspectiva del tiempo, Luciano considera que tiene mucha suerte de poder vivir de la música. Está agradecido con sus padres que le permitieron hacer lo que deseaba y que le apoyaron. Ha trabajado fuerte y supo realizar su sueño de volverse músico.

EN EL ESCENARIO Y EN LA TELEVISIÓN

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