Olympia 1967

UN POCO DE HISTORIA

Inaugurado en 1893, el Olympia es la sala de espectáculos parisina más antigua aún activa. Después de su restauración en 1954, el autor-compositor Bruno Coquatrix se convertió en el director. Él invitaba a los grandes de la canción francesa e internacional para actuar. Entre ellos citamos Brassens, Piaf, Hallyday, Brel, los Beatles, los Rolling Stones y Dylan. Bécaud y Dalida hicieron también sus primeros inicios. En pocos años, el Olympia de París se convirtió en el music-hall más famoso, no sólo de Francia y de Europa, sino también en todo el mundo.

En mayo de 1961, durante su segunda estancia en París, Nana descubrió este teatro. Louis Hazan, presidente de los discos Philips, que deseaba iniciarla a la variedad francesa, la llevó a ver Edith Piaf. Nana fue trastornada y terminó por dudar de sí misma. Ella salió de la sala llorando, pero el Sr. Hazan la aseguró. Él le enseñó los neones rojos diciéndolo que algún día su nombre será escrito con las mismas grandes letras.

DE 1962 HASTA 1967

Este anuncio se concretó parcialmente cuando Nana hizo su debut en este escenario en diciembre de 1962. Cantaba durante 20 minutos en la primera parte del concierto de Georges Brassens. En esta época, la estrella de la noche actuaba solamente en la segunda parte. Esto se logró en 1964 en Bobino y en 1966 en La Tête de L'Art. Con estas tres actuaciones en la Ciudad de la Luz, Nana adaptó su repertorio francés y su público se expandió gradualmente.

Hubo que esperar hasta la primavera de 1967 antes que Nana obtenga el éxito deseado en Francia. Su álbum "Le coeur trop tendre" ganó el Gran Premio de la Academia Charles Cros. Sus apariciones en televisión se multiplicaron y se la oyó más en la radio. Entonces, apareció su último disco EP incluyendo dos éxitos: "C'est bon la vie" y "Adieu Angelina".

INVITACIÓN DE BRUNO COQUATRIX

Mientras que estaba de gira de verano por toda Francia, Sr. Coquatrix la contactó de nuevo. Le propuso cantar en cabeza de cartel. Gilbert Bécaud acababa de cancelar sus tres semanas de actuaciones en octubre. Nana se sorprendió, pero vaciló porque no se sentía lista. Y en ese momento, tendrá cinco meses de embarazo. La decisión era suya. Pero su productor André Chapelle le aseguró diciéndole que su repertorio estaba bien rodado y que tendrá todas las madres de su lado.

Para asegurarse de rentar sillones, Coquatrix contrató un entretenedor y cantante muy conocido, Jacques Martin. En la primera parte, él presentará un espectáculo de variedades con Jean-Paul Cara, et ballet de Arthur Plasschaert, Estella Blain, Frediani Brothers, Serge Lama y François Raubert que dirige el gran orquesta del Olympia.

CONCIERTO EN PREPARACIÓN

Nana reflexionó porque cantar en el Olympia, es el sueño de todo artista que desea lanzar su carrera en Francia. Finalmente, ella aceptó. Inmediatamente después de su gira, Nana terminó la grabación de su nuevo álbum "Le jour où la colombe..." y decidió del programa de este Olympia. Dado que el concierto dura una hora, interpretará 16 canciones: seis de su último disco, seis de sus éxitos y cuatro en griego. Como canto de entrada, Nana eligió "Telalees" (El pregonero) que había cantado en un programa de televisión de Danny Kaye en los Estados Unidos.

Los Atenienses, el conjunto de su reciente gira en Quebec y en Francia, compartirán el escenario con ella. Además de tocar sus instrumentos, la acompañarán cantando: Giorgos Petsilas, con la guitarra y el buzuki; Philippos Papatheodorov, con la guitarra, Costas Trouptsios, con el bajo, y Spyridon Livieratos, con la batería.

Para su vestuario, Nana recurrió al modisto noruego Per Spook. Para disimular su embarazo, le diseño una túnica larga y amplia. Este vestido de terciopelo rojo bordado con piedras alrededor del cuello, sobre el busto y sobre las muñecas realza la tez de su rostro. Y los músicos llevarán un esmoquin negro con una camisa blanca.

CONSAGRACIÓN DE PARIS

El 26 de octubre, noche de estreno, Nana vivió horas de angustia. En su camerino, se preguntaba si iba a tener éxito, a convencer. Ella tenía la impresión de arriesgar su vida y temía el momento en que tendrá que salir. Imágenes de condenados en el corredor de la muerte la atormentaron. El momento llegado, el Sr. Coquatrix vino a buscarla. Como a cada estreno, tomó su estrella por el brazo y la condujo hasta el escenario. Serge Lama la vio pasar. Le admitirá más tarde que parecía una oveja que llevaban al matadero. Pero tan pronto como ella se acercaba de su micrófono, el calor de los aplausos le hizo recobrar la serenidad, la felicidad de estar en el escenario.

Sin embargo, esa noche Nana recibió lo que se llama la consagración de París. Este público, reputado por ser difícil, demostró su entusiasmo sin reservas. Fue encantado con su distinción, su voz y su repertorio. Entre los títulos interpretados, varios fueron conmovidos por "Le jour où la colombe…", dedicado a los que perdieron su libertad. La complicidad musical y vocal de sus músicos añadió a la belleza de su recital. Según los comentarios de los que asistieron a su concierto, el triunfo que obtuvo permanecerá en las memorias del prestigioso teatro. Cuando después de innumerables encores, Nana volvió para cantar "Le temps des cerises", los espectadores, de pie, la escuchaban con regomiento. Desde su última nota, una emoción indescriptible se apoderó del público que le dedicó una ovación interminable. Venia de vivir un gran momento de la canción. Plenamente satisfecho de su actuación, Bruno Coquatrix le predijo una gran carrera. Según él, estaba establecida por 25 años.

Hasta entonces, su nombre nunca ha sido tan mediatizado y recibió las más elogiosas críticas :

Jacqueline Cartier : « Es Nana la dulce, la transparente, si ningun artificio, toda sencilla, que canta como [Rudolf] Noureev baila, porque nació por eso... » (France-Soir, 28 de octubre de 1967)

Odile Grand : « ... Y la voz de Nana fluye, sube hasta los cumbres vertiginosos, se vuelve deliciosamente ronca en las notas graves, todo esto, parece, sin el menor esfuerzo, Nana no deja de sonreír. O de ser seria si la canción es así... » (L'Aurore, 28 y 29 de octubre de 1967)

Danièle Heymann : « ... En la tensa cacofonía del music-hall francés, sona sin gritar la pequeña música nocturna de Nana Mouskouri. » (L'Express, 30 de octubre de 1967)

Claude Sarraute: « ... Con Nana Mouskouri, el Olympia se convierte como Pleyel. Su voz es un cristal, una fuente, un terciopelo; sus canciones son bellas, simples y apasionadas... » (Le Monde, 31 de octubre de 1967)

Philippe Adler : « ¡Hoy, hoy donde por fin en Francia escuchamos a Nana, solo tres palabras: Bienvenida Nana y… mil disculpas por el retraso!… » (Rock et Folk, noviembre de 1967)

René Bourdier : « El arte del canto tiene sus soberanas. Podemos alabarnos de haber asistido a la más reciente coronación: Sra. Nana Mouskouri... Y como para agradecer a París, este París sin embargo muy pequeño por una voz tan grande, viene, después de los encores, a dejar como regalo en la cesta de sus bodas reales la más conmovedora de sus ultimas « creaciones »: Le temps des cerises... » (Lettres françaises, 1ro de noviembre de 1967)

Nicolas de Rabaudy : « Ella es la seducción, la gracia, la modestia, la feminidad… su recital es admirable. Hay que verla en vivo : es un encanto para los ojos, las orejas. Y el corazón. » (Paris Match, 4 de noviembre de 1967)

Este reconocimiento del público y de la prensa le permite al mismo tiempo dar una nueva imagen de sí misma, más alegre. Nana que tenía la costumbre de vestirse de negro, esta vez, optó por el rojo. Además, se convirtió en la primera mujer en cantar en un teatro embarazada y llevando anteojos. La llamaban Nana y sobre sus próximos discos, sólo su primer nombre aparecerá. Desde entonces, era considerada como una cantante nacional.

PRIMER ÁLBUM EN VIVO

Como la mayoría de las compañías de discos, Philips conserva archivos de audio de sus artistas. Tras el triunfo de Nana, decidió salir este concierto en disco. Así, "À l'Olympia", es su primer álbum en vivo que fue comercializado. Se prensará en siete países. Probablemente por razones de espacio sobre el vinilo, 13 canciones han sido conservadas. Las tres que faltan son "Le cœur trop tendre", "Les parapluies de Cherbourg" y "C'est bon la vie".

Cara 1

1- Telalees (Telalima)
2- Mon gentil pêcheur
3- La dernière rose de l'été
4- To fengari ine kokkino
5- Le jour où la colombe...
6- Adieu Angelina
7- Celui que j'aime

Cara 2

1- Erini
2- Guantanamera
3- Au coeur de septembre
4- L'enfant au tambour
5- Kathe trello pedi
6- Le temps des cerises

Este disco se remonta a una época en que los conciertos no salían en video. Por esta razón, había que escucharlo dejándose llevar por la música, la voz y la reacción del público. Y podemos crear nuestras propias imágenes, como cuando leamos una novela. Para aquellos que no estuvieron presentes, la carátula nos da una idea. En la portada, Nana se volvió hacia su izquierda y sonríe cantando. Instalado en el borde del escenario, el fotógrafo Jacques Aubert supo encontrar el ángulo perfecto. La foto en el reverso, tomada desde el entresuelo izquierdo, es la obra de André Chapelle. Esta nos da una muy bella vista del escenario.

SALA MÍTICA Y FETICHISTA

La noche cuando descubrió Edith Piaf, Nana vio cómo un artista puede conquistar un público. Así, el Olympia se convirtió para ella un símbolo de consagración. Seis años más tarde, a su vez, vivió estos momentos extraordinarios con su público. Como su carrera en Francia despegó definitivamente, el año siguiente, dio unos sesenta conciertos. En octubre de 1969, Coquatrix la invitó de nuevo, esta vez, para asegurar las dos partes de la noche. Este mítico recinto donde tantos artistas actuaron se convirtió en la sala de conciertos favorita de Nana. Durante su carrera, ella cantará allí 12 veces.

EL OLYMPIA 1967 MARCÓ UNA ETAPA IMPORTANTE EN LA CARRERA DE NANA.

¿POR QUÉ?

Ella cantaba por primera vez en cabeza de cartel en la más famosa sala de París. Era un triunfo y las críticas de espectáculos fueron unánimes. Esta actuación en el Olympia está mencionada en todos los textos biográficos y salió en disco. Por último, la Ciudad de la Luz es considerada como un punto de partida para su conquista mundial.