Una gira se anuncia

En el artículo Una nueva voz del sol, cuento la época en la que descubrimos a Nana. En mayo de 1965, en su primera visita a Montreal, actua en un espectáculo presentado con Harry Belafonte. Su popularidad sigue creciendo en Quebec y queremos que vuelva para presentar su propio concierto. Algunos periódicos anuncian incluso una semana de actuaciones en el Théâtre de la Comédie-Canadienne para marzo de 1966. Sin embargo, habrá que tener paciencia porque este año, Nana regresa a los Estados Unidos para hacer dos otras giras con Belafonte; una en el verano y la otra en el otoño.

Siempre esperando su regreso, los Quebequenses siguen comprando sus discos. London Records, su compañía, garantiza una excelente distribución de sus producciones. Además, para que su discografía sea representativa de su carrera internacional, sus álbumes en inglés, alemán, griego e italiano salen.

En la primavera de 1966, su tercer álbum francés está lanzado. Incluye entre otras las dos canciones de su último disco 45 rpm "L'enfant au tambour" y "Remets mon coeur à l'endroit". Incluye también varios de sus primeros éxitos franceses como "C'est joli la mer", "Un homme est venu", "Roses blanches de Corfou" y "Savoir aimer". Éstos se oyen ocasionalmente en la radio sin encontrarse en cualquier sencillo.


En una carta fechada del 4 de octubre de 1966, el empresario montrealense, Samuel Gesser, escribe a la agencia neoyorquina APA (Agence for the Performing Arts Inc.), a que Nana forma parte. Elabora planes para una gira en Canadá francés en enero y febrero de 1967. Como Nana se encuentra en el noreste de los Estados Unidos en ese momento, se la consulta rápidamente. Tres semanas más tarde, el Sr. Gesser recibe una copia del contrato firmado por la agencia y Nana. La gira tendrá lugar. Como en su última visita, Nana tendrá la gran sala Wilfrid-Pelletier en Place des Arts.

El mes siguiente, aparece su cuarto álbum francés. Para adaptarlo al mercado canadiense, tres títulos difieren de la versión francesa: "Ce n'était rien c'était mon coeur" y "Ses baisers me grisaient" que son éxitos aquí, y "Un Canadien errant" de nuestro folklore. Aunque London sea poco entusiasta de incluirla, está se convierte en el título. Este álbum, testigo de su primera gira quebequense, servirá de referencia durante mucho tiempo por su título. Además, permaneciendo 21 años en el mercado, detentará el récord de longevidad de sus vinilos en Canadá.

Aunque algunos periódicos anuncien inmediatamente la gira, la venta de boletos sólo comienza en diciembre de 1966, cuatro semanas antes, como es habitual. La promoción se hace principalmente a través de los periódicos, ya sean publicidades o comunicados de prensa. Varios carteles están puestos en los lugares públicos. La foto utilizada, en blanco y negro, es similar a la de la portada del álbum americano "Songs of my Land". Ella posa delante de un tronco de árbol. A propósito, la gira incluye 26 conciertos (22 en Quebec, 1 en Ontario y 3 en los Estados Unidos).

La estancia de Nana comienza el 22 de enero de 1967 y se anuncia ocupada. Dos días más tarde, una recepción está organizada en su honor en la residencia del Cónsul General de Grecia, Sr. Nikolaos Diamantopoulos.

Nana está feliz de regresar a Montreal. Durante sus diversas entrevistas con los periodistas, recuerda su primera visita. Ella era una artista invitada en el show de Harry Belafonte y sin embargo el público conocía su voz. Su marido, Georges Petsilas, la acompañaba con la guitarra. Este año, vino con su conjunto, Los Atenienses. Nana evoca también sus ocho años de estudio en el Conservatorio sin que se convierta en una cantante de ópera. Ella menciona Michel Legrand con quien grabó un disco de dúos y su descubrimiento de "Un Canadien errant". Nana canta en seis idiomas. En su opinión, era necesario aprenderlos para entender bien el tema de sus canciones.

 

La misma tarde, Nana da su primer concierto. Hasta el 18 de febrero, recorre la provincia y sólo tiene cuatro días libres. Después, acude a Massachusetts y Nueva York para tres conciertos. Allí, actua ante un público mayoritariamente griego-americano.

En cada lugar, el concierto se presenta en dos partes, con una intermisión de unos veinte minutos. Esto es en realidad el concepto norteamericano; la estrella abre y cierra la tarde, incluso si a veces tiene invitados. Señalemos que en Europa, el artista en cabeza de cartel actua únicamente en la segunda parte. Las estrellas en ascenso aparecen durante la primera.

El programa, inspirado en el del cabaret parisino La Tête de l'Art, en septiembre pasado, incluye principalmente canciones en francés, varias en griego y una en inglés.

Nana está acompañada de cuatro músicos-cantantes griegos, Los Atenienses: Constantin Trouptsios (bajo), Spyridon Livieratos (batería), Georges Petsilas (guitarra) y Philippos Papatheodorov (guitarra). Durante la segunda parte, les deja actuar solos un momento en el escenario.

El concierto más memorable de la gira es, sin duda, el del 27 de enero. Esa tarde, Nana presenta su primer recital completo sobre un gran escenario, en la Place des Arts de Montreal. Debe gestionar a la vez su nerviosismo y su temor que el público no venga. De hecho, una tormenta de nieve paraliza la metrópoli. Desde los bastidores, Nana observa la llegada de los espectadores. Pero un cuarto de hora antes de la subida del telón, la sala está casi vacía. Su agente la tranquiliza y le explica que los Quebequenses están acostumbrados a las tormentas. Tiene razón porque nuevas personas siguen tomando asiento. Y, después de 90 minutos, los 3.000 sillones están casi todos ocupados. El concierto puede finalmente empezar.

A lo largo de la tarde, la música exótica de Los Atenienses y la dulce voz de Nana calientan y reconfortan a un público que hizo frente a la temperatura. Éste está encantado de escuchar de nuevo los éxitos radiofónicos de Nana. Sus interpretaciones, especialmente de los cantos de su país, no carecen de fascinar a los espectadores. Nana se mueve poco y sólo habla para explicar sus canciones griegas y presentar sus músicos. Más allá de su talento, periodistas alaban su simplicidad y su modestia.

Durante meses, una gira se anuncia. A principios de 1967, Quebec está en el centro de este acontecimiento decisivo para el trayecto artístico de Nana. Desde que salió de Grecia, sus experiencias escénicas eran ocasionales: actuó tres veces en París, hizo dos giras con otros artistas en Alemania y cuatro con Harry Belafonte en América del Norte. Esta vez, ella presenta su propia gira con sus músicos. Esta es un estreno. En lo sucesivo, Nana hará lo mismo en todo lugar donde su público la solicita.

 

QUEBEC 1967